Normalmente la lengua extranjera se aprende de una forma antinatural poniendo el foco en la gramática y en la escritura, cuando en realidad sabemos que un idioma se aprende primero hablando y después leyendo y escribiendo. Igual que lo hacen los niños pequeños, recordando y asociando.
Aprender a utilizar y disfrutar de una lengua es la base para aprender a leer y escribir después. Con esta inversión del orden de los factores no se olvida el aprendizaje de las normas gramaticales y la ortografía, sino que éstas se pueden aprender con mayor facilidad en el momento que se empiezan a adquirir competencias orales.
Aprender a utilizar y disfrutar de una lengua es la base para aprender a leer y escribir después. Con esta inversión del orden de los factores no se olvida el aprendizaje de las normas gramaticales y la ortografía, sino que éstas se pueden aprender con mayor facilidad en el momento que se empiezan a adquirir competencias orales.